Ella camina al rededor de una pequeña habitación. Una mujer, pequeña, blanca, delicada, a penas se mueve entre las sabanas naranjas que contrastan con sus perfectos rulos rojos. Ella sonríe, ella sueña, sueña y sonríe; despierta a besar a la mujer con la que comparte el lecho desde hace unas horas.
El cuarto le parece demasiado pequeño para ambas, ella se ahoga con el perfume de su blanca piel. El perímetro ya recorrido le muestra una silla y una mesa de madera en una esquina de la habitación junto a la ventana ( ¿saltar? ¿Dejé mi DNI? ¡Carajo! ¿Es menor de edad...? )
Llegó al bar con las amigas de su ex novia, su ex se lucía con la chica que había conocido en España hacía unas semanas y se habían casado con ella antes del mes; le dolía ver y por tanto amor tomó un par de margaritas hasta que se le acercó una mujer que jugaba con su cabello, le pidió que le invite una copa, hablaron, el bar cerró y entre copas y con los ojos verdes llenos de lagrimas, le propuso dejar los tacos y recorrer la ciudad, caminaron por los parques de miraflores y para cuando el calor del tequila hizo efecto se encontraban en un hotel.
La mujer se despierta, una de las sabanas cubre su cuerpo desnudo, la ve, ella está sentada con las piernas abiertas, caídas, sin fuerzas, desnuda y con los senos insinuantes, pone un pié en el suelo sin alfombra, se acerca la besa y se besan ( ¿menor de edad? ¿Acaso la edad importa?)
.
.
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Ambas tiradas en la cama, desnudas, exhaustas.
Se para, acomoda sus rulos frente al espejo mientras desde la cama ella la mira embelesada y la mujer frente al espejo susurra “creo que podría enamorarme de ti”.
El cuarto le parece demasiado pequeño para ambas, ella se ahoga con el perfume de su blanca piel. El perímetro ya recorrido le muestra una silla y una mesa de madera en una esquina de la habitación junto a la ventana ( ¿saltar? ¿Dejé mi DNI? ¡Carajo! ¿Es menor de edad...? )
Llegó al bar con las amigas de su ex novia, su ex se lucía con la chica que había conocido en España hacía unas semanas y se habían casado con ella antes del mes; le dolía ver y por tanto amor tomó un par de margaritas hasta que se le acercó una mujer que jugaba con su cabello, le pidió que le invite una copa, hablaron, el bar cerró y entre copas y con los ojos verdes llenos de lagrimas, le propuso dejar los tacos y recorrer la ciudad, caminaron por los parques de miraflores y para cuando el calor del tequila hizo efecto se encontraban en un hotel.
La mujer se despierta, una de las sabanas cubre su cuerpo desnudo, la ve, ella está sentada con las piernas abiertas, caídas, sin fuerzas, desnuda y con los senos insinuantes, pone un pié en el suelo sin alfombra, se acerca la besa y se besan ( ¿menor de edad? ¿Acaso la edad importa?)
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Ambas tiradas en la cama, desnudas, exhaustas.
Se para, acomoda sus rulos frente al espejo mientras desde la cama ella la mira embelesada y la mujer frente al espejo susurra “creo que podría enamorarme de ti”.