14 de diciembre de 2009

Lo mejor del amor.

Te amo, infinitamente te amo.
...
Lo mejor del amor es cuando acaba, cuando te quedas sin Eco y sin Narciso. Lo mejor del amor es cuando las palabras se traban entre el espejo y la garganta. Lo peor del amor (sin tratar de de citar a Sabina) es cuando acaba, cuando al punto final de mis palabras lo siguen puntos suspensivos.

14 de noviembre de 2009

¿ESTÁS?

¿Estás?
[¿Aún hablas con mi reflejo?]
¿Con esa chica gorda y morena que no eres tú y que ya no soy yo? El espejo no me habla, dijiste que lo haría cuando no estés. No estás y no habla. Se ha estropeado y no habla. No hablas. Nadie habla.
El reflejo no me habla y no eres tú. No eres tú y no soy yo. Busco los rizos rubios, al Sol y me despierto en la oscuridad iluminada, apenas, por la luz de la Luna que se extingue. No estás. No hay nadie a mi alrededor.
[La tienes a ella.]
¿Y tú? ¿Aún la tienes?
[No te tengo]
No me has tenido nunca. Tú tenías muchas faldas, muchos tacos, muchas joyas, mucho maquillaje, muchas metiras. Nunca me has tenido, tú tenías un calendario tras la puerta. Yo tengo mensaje de amor que van y vienen. A ti nunca te he tenido y tú nunca me has querido tener. Me tuviste...
[Entonces te perdí]
... dispuesta, esperado.
No puedes perder lo que nunca has tenido. Yo te he perdido. No te encuentro. Han pasado tantos años, tantos años y no te encuentro. ¿Puedo contanter un secreto?
[Solías contarmelos]
Ya no me importa. No me importa que no estés aquí, no me importa que no pueda hablarte. He perdido el reflejo del espejo, lo perdí. ¡Lo pedí y te perdí! ¿Puedo perder algo que no tuve? No eres mía, no lo fuiste. No te he perdido, sólo perdí el reflejo en el espejo, la esperanza de encontrar tu nombre en el buzón. Te han robado el espacio en el buzçon. Cambié los rulos rubios por unos más oscuros y por unos ojos verdes que sí me perteneces y a los que pertenesco.
[Obejeto]
Lo soy.

29 de agosto de 2009

¿cómo te regalo el fuego?

¿Cómo te regalo el fuego? ¿cómo pruebo el fuego en un teorema de lógica? ¿cómo conozco las respuestas que no encuentro en las novelas? ¿cómo toco sin manos?
¡¿Cómo?! ¡Habla, silencio, HABLA!
Estoy a tu puerta y me falta el valor para tocar, no puedo... No puedo tocar, llamo y no es suficiente. No lo es.
Las palabras pasan y pasan en mi cabeza como un disco, las mías, las tuyas, las mías, las lágrimas [Las mías]. Y las palabras se repiten, se repiten... y la pregunta se repite... ¿cómo te regalo el fuego?.
Las palabras se olvidan y las lágrimas que caen de tus ojos verdes son tatuajes en mis venas... ¿cómo te regalo el fuego?. Las palabras se olvidan y los gritos murmuran en los silencios... ¿cómo te regalo el fuego?.
¿Cómo te digo que el primer amor sí es el verdadero? ¿cómo te regalo el fuego? ¿cómo te beso en mis sueños?. Quiero darte la eternidad que mis besos te prometen; quiero darte el amor que siento cuando te veo, cuando te escucho, cuando te siento, cuando te pienso, y que ya no cabe; quiero dártelo para cuando te haga falta; quiero gritar que te amo, que me duelen los huesos de amarte tanto, que pensé que me iba a morir si pasaba un segundo más sin escuchar que me amas; quiero regalarte el fuego; quiero regalarte la eternidad, mis días [los buenos y los malos], quiero regalarte, quiero regalarte la certeza de saber que estoy destinada a amarte y que pelearé para que sea para siempre, que pelearé para cumplir mi destino, mi destino es amarte, mi destino es tener el final feliz que prometen los cuentos de hadas, quiero regalarte el fuego, quiero regalarte la eternidad.

9 de julio de 2009

Diciendo verdades*

Aaaaaaaaah! ¡Gritar!. Grita, si no tienes voz grita. ¡Griiiiiiiiiiiita!
¿Qué haces cuando tienes que pararte sobre las piedras y decir una verdad?, ¿qué dices?, ¿mientes?
Hoy mentí. Me llamaste y colgué. Sabía que eras tú y colgué.
¿Miedo?. Sí, es miedo. Es miedo porque mis rodillas no tiemblan, porque mi piso no tiembla, porque no lo haces temblar. Hace tantos años que el dorado de tu rulos no pinta mi espalda... Y no tiemblo de miedo porque aprendí a temblar por amor. Tengo miedo porque se va de mis manos como un globo se escapa de las manos de un niño. Fui un niño. Un niño que apretó muy fuerte al amor hasta que lo asfixió. Tiemblo. Tiemblo cuando sus manos amenazan con tocarme y tiemblo hasta sangrar cuando dejan de hacerlo.
Estoy sentada y estoy temblando. Temblando del placer que provocan en mí sus palabras... Su voz.
¿Qué haces cuando tienes que pararte sobre las piedras y decir una verdad?, ¿mientes?.
Yo no mentí, pero no crees en mis verdades.

15 de mayo de 2009

Un beso.

Como quiero darte un beso y contagiarte toda mi felicidad.
La cama destendida, tu pierna entrelazada con las mías, nuestros corazones bailan ritmos que nuestros cuerpos acelerados tocaban para nosotras. Tus rizos perfuman mi cuerpo y tus cabellos ondulantes revisten mi cuerpo. Abrazadas dormimos, nuestros sueños se mezclan como lo hacen las aguas de los ríos que se hacen mar, así me hago tuya (¡cómo si no lo fuese ya!).
Nuestros cuerpos bailando sobre las telas, tus labios narran cuentos de hadas con finales felices, ¿finales felices? Yo no quiero acabar, aún no acabo. La historia recién comienza y los finales felices son cada tarde, cada noche, cada mañana que respiro el olor de tu cuerpo desnudo sobre el mio, que abro los ojos y siento tus dedos entre los míos...
El final feliz es cuando despierto y me acomodo en tu cama, junto a tu cuerpo y dormida dices que me amas y tratas de volver dormir, y sonrìo, y te beso. Te beso y quiero contagiarte toda mi felicidad.
La casa se derrumbó, perdí mi cama, mi guitarra y mis viejos amores, ahora mis viejos poemas, ahora hago un campamento en tu vientre, en tus labios.

23 de marzo de 2009

G

Sentada en el mismo café de antes, me busco y la verdad es que no encuentro parecido con la chica que solía ser. Gabriela no me gustaba. Y hoy no me gusta. No era más que un par de cicatrices, lágrimas y piernas abiertas. Rebelde con causa y sin ella. No era yo. Violenta. Escandalosa. Afanada por un poco de atención. No era yo.
No me hables de la niña que fui que a esa ni en fotos la reconozco. No es un recuerdo. No es nada. Nací a los a los 12 años, desde que tengo recuerdo, cuando ella murió. Dormí durante meses y me convertí en esa que no soy yo. Un día abrí los ojos y me dí cuenta de las cicatrices que decoraban mi cuerpo. ¿Qué pasó conmigo?, ¿conmigo?. Con ella.
¿Dónde estoy?. ¿Qué pasó con ellas?. ¿Quien es esta?.

5 de marzo de 2009

Y sin embargo te quiero*


Las analogías han huido por completo. Las palabras se esconden en la billetera vacía.


Soy la que prometió no herirte, la que con besos te juró que no te haría derramar una lágrima más, la que con advertencias y ultimatos logró que no levantes una copa más. Soy la que te quitó los vicios para guardarlos, con las lágrimas, en la billetera vacía y la que seis meses después te los devolvió y con creces. Soy la que no acompaña tus caminatas, la que no roba tus cigarrillos, la que no llena tu cuarto de peras de caramelo, soy la que no está. Soy la que quiso huir.


Soy las sobras de lo que ella dejó. No soy ni la mitad de lo que fui. Limpiaste cada lágrima con tus besos, cada gota de sangre con caricias, cada marca con "te amo"s que te salían tan baratos. Te dejé ir, me creí "curada" y curada te perdí y me perdí contigo. Te pierdes en una cama diferente cada noche y yo lo hago en la misma, en esa en la que peleo por "te amo"s que saben mal.


¿Dónde duermes hoy?. Donde mis manos no pueden llegar, donde no puedo tocarte y perderme en el olor de tu cabello.


"...Siempre es con otra, nunca contigo... Y sin embargo te quiero..."