31 de diciembre de 2008

respuestAs *

La tarde va lenta. El café se calienta por el sol. El cigarrillo se consume entre mis dedos. El libro pasa las hojas sin ver. El MP4 suena.
Sonrisas. Sonrisas pausadas, congeladas en el tiempo, en la oscuridad de esos besos que mueren en mis labios queriendo vivir en los tuyos, en la calentura de las caricias que mis manos desperdician en ella.
Cigarrillos y chocolates nos acompañan, me acompañan a recordar-te, a soñar-te, a andar por casi toda la ciudad sin más que la intuición de verte.
¿Caminas?. Camino y creo que te veo, trato de acercarme y no eres tú, la imagen se desvanece y en su-tu lugar queda una mujer mayor que no entiende porque le dirijo la palabra mientras la tomo del brazo.
Juego a verte. Pienso en buscarte y desapareces, te vuelves inexistente, como el recuerdo que invento de los besos que alguna vez nos dimos.
Me preguntó si eres real, si las palabras van más de mi imaginación... ¿Habitas en un universo paralelo al que muy rara vez me dejas penetrar?.
¿La respuesta...? Creo que aún la pienso.

19 de diciembre de 2008

Ayuda * Adios *

Los "adiós" ocupan mis labios y por más que intento no logro entonar esa canción. En las noches en las que la casa calla, domingos en los que nadie grita "Negro ....." por una pelota que nunca llega a tocar la red, almuerzos en los que nadie rasga la guitarra haciéndola gritar suaves notas criollas; ahí, abrazo huellas de mármol. Maldito mármol que no devuelve mis besos que no se acomoda en mi cama antes de dormir. Maldito cáncer, maldita edad, maldita mala memoria la mía...
La casa está callada y sé, supongo, que estarías en toalla, sobre la cama, muriendo de calor, viendo la novela de las 10 y hablando con mi Tía Martha por teléfono antes de ir a dormir. Irías a mi cuarto a besarme y te acostarías en su cama hasta que ella quiera dormir [siempre antes que yo ], luego como perro pateado buscabas lugar en mi cama, siempre lo encontraste, me arrinconaba a la pared y te daba el mayor espacio... Me cantabas y hoy no recuerdo la canción [ maldita memoria ].
Los años pasan ya son 6, y debería saber que no vas a volver, que ya no estás [aunque siempre que vea algo de tus "negros de mierda" sonreiré pensando en ti]. La realidad es que ya no estás y que tengo 18 años y que debería sabré que ya no voy a encontrarte tocando la guitarra en las tardes, que no me iras a recoger al cole, que no me echaré en tu cama a comer arroz con palta en las mañanas los sábados... Pero cuando suena el timbre no puedo evitar pensar que puedes ser tú, diciendo que todo fue un error, que te dio calatepcia, que te fuiste a probar una droga nueva y no pensaste sobrevivirías, que raptaron los marcianos, que te fuiste con otro; pero siempre es el cartero.



La canción dice algo como que: el hada azul de los niños... Me lo contó a mi un hada cuando yo era chiquita..
No sé nada más, no sé si está bien lo que sé, pero me gustaría que alguien la recuerde.

22 de noviembre de 2008

Vaivén de vacios

El tiempo rueda acelerando el pulso

en mi muñeca marcada por un par de lágrimas y un amor;

el cielo se tiñe con el dorado de los días,

para vestirse luego con las galas de la noche.

La oscuridad llena el espacio que ocupaste,

aunque su bulla deja aún un espacio, un espacio

listo para ser ocupado por quien ya no quiere ocuparlo.

Corazones rotos enlazándose al ritmo de la música,

venas hirviendo con besos que desgarran labios ajenos.

Caricias que persiguen al minutero y no lo logran alcanzar.

Silencio en las palabras y un vaivén de vacíos

que me trenzan el cabello en sus tardes de ocio.

Papeles descoloridos a causa de los rayos,

caen tras la puerta de la cocina y la pila del reloj despertador se acabó.

11 de noviembre de 2008

Encuentros imaginarios*

Sudor chorreaba por su frente, golpeaba un saco de box y con cada golpe soltaba un grito y un fuerte respiro. La música la cegaba y por mucho que fuera el sudor que corría por su cuerpo mojando su camiseta ella no dejaba de golpear.
Una mano pequeña y callosa se apoya en su hombro y le dice que es tiempo de descansar pero ella sigue golpeando cada vez más fuerte e imágenes pasan por su cabeza, como si los últimos cuatro meses de hace dos años pasaran ante sus ojos en un parpadeo, los primeros besos, las primeras cariseas, su primera vez...
Las imagines desaparecían con velocidad y cada una se llevaba un poco de calor... Ella se llenó de frío y de calor, de ira, al verse sola frente a una pera pequeña; sudaba, su cuerpo casi sin fuerzas seguía temblando y aún así seguía golpeando. Por dentro gritaba, gritaba palabras que nunca pudo ni murmurar.
Recuerda la última llamada... En la mañana le había pedido que volviera, que se vieran una vez más. Que vuele por un beso y por el "te quiero" que no pudo pronunciar. Se cansó de pretender que estaba bien, que no extrañaba, que no necesitaba; sabía que todo había acabado y era hora de olvidar, pero no quería hacerlo sin decirlo, sin besarla...
Seguía golpeando y su cuerpo templaba, cada golpe que daba parecía que la derribaría. Su cuerpo empezó a templar y sus ojos oscuros quedaron abiertos y claros, el sudor como el pulso se aceleró. Ella parpadeó y calló.

4 de noviembre de 2008

Historia [de amor]*

Nada está dicho.
Aún me recuerda. Sé que lo hace, que cuando en su casa callan ella puede verme... cerca, tan cerca, como quiero estar de sus labios, de su cuerpo blanco y de su sonrisa, su inmensa sonrisa. Ella sonríe y me regala el mundo. ¡El mundo!. Y yo quiero ese mundo. Quiero que sus ojos claros me vean y sentir que nada existe e inventar pretextos para tocarla...
Nada está dicho.