26 de abril de 2010


Cuerpo a cuerpo

marca el reloj

y debo pronunciar

lo que ni el viento rozó.

Tiemblas con el calor

que humedece tu nuca,

despiertas, exaltada despiertas.

Cuerpo a cuerpo

descalza camino a ti

con la voz, las palabras,

las frases y la electrisidad,

recorriendo tus piernas,

las mías flaquean y caigo en tu pecho.

Cuerpo a cuerpo

No puedo callarlo

¡GRITAN!

¡¿¡Lees en mis ojos el ardos!?!

¿en la temperatura de mi piel mis ganas?

mis labios se hinchan, se mojan,

y un gemido lo pronuncia.

Cuerpo a cuerpo

14 de diciembre de 2009

Lo mejor del amor.

Te amo, infinitamente te amo.
...
Lo mejor del amor es cuando acaba, cuando te quedas sin Eco y sin Narciso. Lo mejor del amor es cuando las palabras se traban entre el espejo y la garganta. Lo peor del amor (sin tratar de de citar a Sabina) es cuando acaba, cuando al punto final de mis palabras lo siguen puntos suspensivos.

14 de noviembre de 2009

¿ESTÁS?

¿Estás?
[¿Aún hablas con mi reflejo?]
¿Con esa chica gorda y morena que no eres tú y que ya no soy yo? El espejo no me habla, dijiste que lo haría cuando no estés. No estás y no habla. Se ha estropeado y no habla. No hablas. Nadie habla.
El reflejo no me habla y no eres tú. No eres tú y no soy yo. Busco los rizos rubios, al Sol y me despierto en la oscuridad iluminada, apenas, por la luz de la Luna que se extingue. No estás. No hay nadie a mi alrededor.
[La tienes a ella.]
¿Y tú? ¿Aún la tienes?
[No te tengo]
No me has tenido nunca. Tú tenías muchas faldas, muchos tacos, muchas joyas, mucho maquillaje, muchas metiras. Nunca me has tenido, tú tenías un calendario tras la puerta. Yo tengo mensaje de amor que van y vienen. A ti nunca te he tenido y tú nunca me has querido tener. Me tuviste...
[Entonces te perdí]
... dispuesta, esperado.
No puedes perder lo que nunca has tenido. Yo te he perdido. No te encuentro. Han pasado tantos años, tantos años y no te encuentro. ¿Puedo contanter un secreto?
[Solías contarmelos]
Ya no me importa. No me importa que no estés aquí, no me importa que no pueda hablarte. He perdido el reflejo del espejo, lo perdí. ¡Lo pedí y te perdí! ¿Puedo perder algo que no tuve? No eres mía, no lo fuiste. No te he perdido, sólo perdí el reflejo en el espejo, la esperanza de encontrar tu nombre en el buzón. Te han robado el espacio en el buzçon. Cambié los rulos rubios por unos más oscuros y por unos ojos verdes que sí me perteneces y a los que pertenesco.
[Obejeto]
Lo soy.

29 de agosto de 2009

¿cómo te regalo el fuego?

¿Cómo te regalo el fuego? ¿cómo pruebo el fuego en un teorema de lógica? ¿cómo conozco las respuestas que no encuentro en las novelas? ¿cómo toco sin manos?
¡¿Cómo?! ¡Habla, silencio, HABLA!
Estoy a tu puerta y me falta el valor para tocar, no puedo... No puedo tocar, llamo y no es suficiente. No lo es.
Las palabras pasan y pasan en mi cabeza como un disco, las mías, las tuyas, las mías, las lágrimas [Las mías]. Y las palabras se repiten, se repiten... y la pregunta se repite... ¿cómo te regalo el fuego?.
Las palabras se olvidan y las lágrimas que caen de tus ojos verdes son tatuajes en mis venas... ¿cómo te regalo el fuego?. Las palabras se olvidan y los gritos murmuran en los silencios... ¿cómo te regalo el fuego?.
¿Cómo te digo que el primer amor sí es el verdadero? ¿cómo te regalo el fuego? ¿cómo te beso en mis sueños?. Quiero darte la eternidad que mis besos te prometen; quiero darte el amor que siento cuando te veo, cuando te escucho, cuando te siento, cuando te pienso, y que ya no cabe; quiero dártelo para cuando te haga falta; quiero gritar que te amo, que me duelen los huesos de amarte tanto, que pensé que me iba a morir si pasaba un segundo más sin escuchar que me amas; quiero regalarte el fuego; quiero regalarte la eternidad, mis días [los buenos y los malos], quiero regalarte, quiero regalarte la certeza de saber que estoy destinada a amarte y que pelearé para que sea para siempre, que pelearé para cumplir mi destino, mi destino es amarte, mi destino es tener el final feliz que prometen los cuentos de hadas, quiero regalarte el fuego, quiero regalarte la eternidad.

9 de julio de 2009

Diciendo verdades*

Aaaaaaaaah! ¡Gritar!. Grita, si no tienes voz grita. ¡Griiiiiiiiiiiita!
¿Qué haces cuando tienes que pararte sobre las piedras y decir una verdad?, ¿qué dices?, ¿mientes?
Hoy mentí. Me llamaste y colgué. Sabía que eras tú y colgué.
¿Miedo?. Sí, es miedo. Es miedo porque mis rodillas no tiemblan, porque mi piso no tiembla, porque no lo haces temblar. Hace tantos años que el dorado de tu rulos no pinta mi espalda... Y no tiemblo de miedo porque aprendí a temblar por amor. Tengo miedo porque se va de mis manos como un globo se escapa de las manos de un niño. Fui un niño. Un niño que apretó muy fuerte al amor hasta que lo asfixió. Tiemblo. Tiemblo cuando sus manos amenazan con tocarme y tiemblo hasta sangrar cuando dejan de hacerlo.
Estoy sentada y estoy temblando. Temblando del placer que provocan en mí sus palabras... Su voz.
¿Qué haces cuando tienes que pararte sobre las piedras y decir una verdad?, ¿mientes?.
Yo no mentí, pero no crees en mis verdades.